Cuando una persona fallece y deja propiedades, una cuenta de banco o un negocio, la familia tarde o temprano se topa con la misma palabra: avalúo. Para repartir una herencia primero hay que saber cuánto valen las cosas, y eso no se decide de memoria ni "a ojo". En esta guía te explicamos cómo se valúan los distintos bienes en una sucesión, quién lo hace y para qué sirve ese número dentro del trámite.
Esta guía es informativa
Aquí te damos una orientación general. Las reglas y los costos varían según el estado y el tipo de bien, y cada sucesión tiene detalles propios. Antes de tomar decisiones, consulta a un notario, a un valuador autorizado o a un contador. Si quieres orientación para empezar, habla con nuestro equipo.
Por qué se valúan los bienes
En toda sucesión hay que armar lo que se llama el inventario y avalúo: una lista de todo lo que dejó la persona, con un valor asignado a cada cosa. Ese paso no es un trámite vacío. Sirve para tres cosas muy concretas:
- Repartir de forma justa. Si hay varios herederos, no puedes dividir la herencia sin saber cuánto vale cada bien. El avalúo pone a todos sobre la misma base y evita pleitos entre la familia.
- Calcular las implicaciones fiscales. Algunos trámites y traspasos generan impuestos, derechos o pagos que se calculan a partir del valor de los bienes. Sin un valor confiable, no hay forma de saber cuánto se debe.
- Dejar todo en regla. El juez o el notario necesitan ese inventario valuado para poder aprobar la sucesión y, finalmente, poner los bienes a nombre de los herederos.
Si todavía no tienes claro cómo funciona el proceso completo, te puede servir nuestra guía sobre qué es el juicio sucesorio.
Cómo se valúa cada tipo de bien
No todos los bienes se valúan igual. Una casa no se mide con la misma vara que una cuenta de banco. Esto es lo que aplica para los casos más comunes.
Inmuebles (casas, departamentos, terrenos)
Es el bien que más cuidado requiere. Lo habitual es obtener un avalúo hecho por un perito valuador autorizado o por un corredor público, quien revisa la propiedad, su ubicación, su tamaño y su estado para fijar un valor. En algunos trámites también se acepta el valor catastral (el que registra el municipio) o un valor comercial, según lo que pida el notario y la entidad.
Catastral no es lo mismo que comercial
El valor catastral suele ser más bajo que el valor comercial (el precio real de mercado). Para la sucesión, pregunta a tu notario cuál de los dos se necesita: usar el equivocado puede generar diferencias en impuestos o retrasos en el trámite.
Vehículos
Los autos, motos y otros vehículos se valúan por su valor de mercado: lo que costaría hoy un vehículo similar en venta. La factura original, el año, el modelo y el estado del vehículo ayudan a sustentar ese valor. Existen guías y referencias de precios de autos usados que suelen usarse como punto de partida.
Cuentas bancarias e inversiones
Aquí la regla es clara: se toma el saldo a la fecha del fallecimiento, no el de hoy. Para comprobarlo se usan los estados de cuenta de bancos, casas de bolsa o afores correspondientes a esa fecha. Ese saldo es el que entra al inventario, incluyendo cuentas, pagarés, fondos de inversión y rendimientos acumulados hasta ese día.
Negocios y acciones
Es de lo más delicado de valuar. El valor de un negocio o de acciones de una empresa no es solo lo que hay en caja: incluye activos, deudas, inventario, equipo y, a veces, el valor de la marca o de los contratos. En estos casos suele intervenir un contador o un valuador especializado que prepara una valuación del negocio. Si la persona era socia de una empresa, también hay que revisar lo que digan las actas o los estatutos sobre qué pasa con sus acciones.
Objetos de valor
Joyas, obras de arte, relojes, colecciones o antigüedades se valúan con un avalúo especializado según el tipo de objeto. No todo objeto necesita avalúo formal: para cosas de uso cotidiano y bajo valor, normalmente basta con incluirlas en el inventario sin un peritaje costoso. Conviene concentrar el esfuerzo (y el gasto) en lo que de verdad mueve la aguja.
Quién hace los avalúos y por qué importa
Un avalúo solo sirve si la autoridad lo reconoce. Por eso no lo puede hacer cualquier persona, ni vale poner el precio que la familia "cree" que tiene la casa. Para que tenga validez en la sucesión, el avalúo debe venir de un valuador autorizado: un perito valuador con registro, un corredor público o una institución reconocida. En el caso de negocios, un contador con la documentación que respalde sus cifras.
Esto protege a la propia familia. Un valor inflado puede disparar impuestos de más; un valor demasiado bajo puede generar problemas con la autoridad o disputas entre herederos. Un avalúo profesional es un número que se puede defender ante el notario, el juez y el fisco.
Puntos Clave
- Valuar los bienes sirve para armar el inventario, repartir con justicia y calcular impuestos
- Los inmuebles se valúan con un perito valuador o corredor público; a veces se usa el valor catastral o comercial
- Las cuentas e inversiones se toman al saldo a la fecha del fallecimiento, no al actual
- Los negocios y objetos de valor requieren valuadores o contadores especializados
- El avalúo solo tiene validez si lo hace un valuador autorizado y reconocido por la autoridad
Cuánto cuesta un avalúo
No hay una cifra única, y desconfía de quien te la dé como verdad nacional. El costo de un avalúo depende del tipo de bien, de su valor, de la ciudad y del perito que lo realice.
Como referencia muy general, el avalúo de un inmueble suele calcularse como un porcentaje pequeño del valor de la propiedad y se ubica en un rango de algunos miles de pesos. Los avalúos de vehículos suelen ser más económicos, y la valuación de un negocio puede costar bastante más por el trabajo que implica. Lo recomendable siempre es pedir dos o tres cotizaciones por escrito antes de contratar.
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Habla con nosotrosCómo se usa el avalúo en el juicio sucesorio
Dentro del trámite, los avalúos no se quedan en un cajón: se integran al inventario y avalúo que se presenta ante el notario o el juez. Por lo general es el albacea quien reúne esa información y la presenta; si quieres entender ese papel, lee qué es un albacea.
Una vez aprobado ese inventario, el valor de los bienes se usa para repartir la herencia entre los herederos según el testamento o la ley, y para calcular los pagos que correspondan al trámite. Es importante saber que en México no existe un impuesto a la herencia como tal en la mayoría de los casos, aunque sí pueden aplicar otros impuestos y derechos al transmitir ciertos bienes; lo explicamos en nuestra guía sobre el impuesto a la herencia en México.
En pocas palabras: el avalúo es la base de toda la sucesión. Hacerlo bien y con un valuador autorizado te ahorra dinero, tiempo y conflictos familiares más adelante.
Esta guía es informativa y de carácter general. Las reglas y los costos varían según el estado y el tipo de bien. Para tu caso específico, consulta a un notario, valuador o contador, o habla con nuestro equipo.
